La urbanización Mirador en la isla de Santa Cruz en Galápagos

Nunca antes había visitado Galápagos, la vista desde el avión de las islas me cautivó rotundamente y cuando llegamos, mientras nos adentrábamos en Santa Cruz me maravillaba aún más. ¡El paisaje es tan increíble, tan único, inigualablemente hermoso, realmente eran las “Islas Encantadas”!, pensaba. Pero llegamos a Puerto Ayora y mi perspectiva cambió. No podía creer cómo había tantos autos, tanta gente, en una reserva natural de tal magnitud y siendo patrimonio mundial. Y después, cuando empezamos a observar la dinámica de la ciudad, más tristeza me daba el ver que no se toma absolutamente ninguna medida para mitigar el daño ambiental causado por sus habitantes y por los miles de turistas que la visitan.

Las calles, la cantidad abrumadora de automóviles, la tipología de las viviendas, la basura amontonada, la luz, el agua (que ni siquiera es potable) y el alcantarillado inexistente, solo me recordaban a cualquier otra ciudad continental ecuatoriana. La misma lógica de la necesidad y de los intereses propios, me pareció que nadie se daba cuenta de que está habitando en ¡Galápagos!, los intereses y la comodidad del ser humano siempre primando sobre los de la naturaleza y su cuidado y respeto. En cuanto a la planificación y el control de la ciudad tomando en cuenta las características del sector, me pareció completamente nula.

Después de unos 40 minutos por la vía principal, llegamos al barrio El Mirador, cruzado por esta, la única vía pavimentada, nos alojamos en un hotel ahí. El barrio parecía tranquilo, con muchos terrenos baldíos, un poco oscuro y descuidado. A la mañana siguiente, salimos a recorrer el barrio y a conversar con las personas que lo habitaban para conocer mejor su dinámica. Al circular por unas cuantas calles y callejones del barrio, vimos que no tenía ningún tipo de planificación, pues cada vivienda era distinta, no había alcantarillado, la electricidad estaba recién colocada y el agua tampoco era potable. Avanzamos hasta su límite, donde colindaba con el Parque Nacional Galápagos (PNG), me dio una gran tristeza y enojo ver que como en esa parte había menos casas, la utilizaban prácticamente de botadero, encontramos hasta un sillón viejo, ¡indignante!

Al conversar con varias personas pudimos armar el relato y constatamos como un “modelo de barrio ecológico y de interés social” se quedó en nada, debido a la falta de gestión y acción gubernamental y por la lucha de intereses. Después de que sus moradores lucharon por juntar el dinero para tener su terreno y pasar por todos los trámites de permuta con el PNG, el municipio que había prometido una gran proyecto de un barrio adaptado a las condiciones de Galápagos, cuidando el impacto ambiental y brindando un hogar digno para sus habitantes, terminó siendo uno más, con las mismas dinámicas de crecimiento, el valor de cambio sobre el valor de uso, y en fin olvidando los principios por los que fue creado y convirtiéndose en un barrio como cualquier otro.

Nota de Caridad Santelices

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s